domingo, 30 de septiembre de 2007
Trescientas mil millas de insomnes respuestas no dadas
tú / yo
Si tengo el cuerpo roto y las esperanzas muertas
Porque me acostumbré a tenerte siempre cerca (…)
Y ahora, si te vas, no conozco mis fronteras
Tú y yo, tú y yo
Fuimos trigo, fuimos tierra
Tú y yo
Fuimos luz en las tinieblas
Tú y yo, tú y yo
Fuimos sol de madrugada
Y ahora, si te vas, ya no seremos nada.
Buscaré tu cuerpo en otro cuerpo extraño
Encontraré otras manos que me acaricien sin engaño
En otros labios nuevos yo sabré encontrar ternura
Palabras que me ayuden a olvidar mis viejas dudas (…)
Pronunciaré tu nombre y ya no me hará daño
Porque sabré olvidarte con el paso de los años
Y tú serás tan sólo una sombra de otro tiempo
Aparte de mi vida, pasajera como el viento
Tú y yo, tú y yo
Fuimos trigo, fuimos tierra
Tú y yo
Fuimos luz en las tinieblas
Tú y yo, tú y yo
Fuimos sol de madrugada
Y ahora, si te vas, ya no seremos nada.
TODOS LOS SEMÁFOROS

Siguió el impulso que le hacia correr a buscarle.
Reconstruyó el rompecabezas de calles y rincones.
Recorrió cada esquina, cada portal, todos los semáforos.
Los pasos peatonales subterráneos.
Descubrió las estaciones de metro que tantas veces había mencionado en sus cartas (fueron tantas… las cartas, las postales, las fotografías, las llamadas….y de repente nada) y los autobuses rojos que rechinaban al frenar.
Tocó los muros de piedra de aquel edificio oficial mientras miraba la fotografía. Se fotografió a ella misma allí, en la misma postura. Entró en los bares en los que alguna vez el tomó café o copas excesivas. Pidió bebidas que jamás había probado, se emborrachó y cenó guisos insulsos en tascas para tristes solitarios.
Vio como sus bragas mojadas se congelaban en los tendales del alfeizar del ventanuco de la pensión, que daba al patio de luces inexistentes y comprendió que allí, la ropa era mejor tenderla dentro.
Se arrebujó bajo la manta pensando que un día él también recogió su calor en ella.
Y creyó percibir su presencia.
Pero no estaba.
II
Esa sensación de incertidumbre y vacío. El color amarillo de la tarde espesa de tormenta helada. El punzante dolor de pecho insoportable. La garganta seca. El temblor de manos. El frío. Las lágrimas ardientes. El terror. El pánico. La desesperación. La duda. La nada de nuevo. El vacío otra vez. El latido hueco del corazón aplastado. La casa incesante. Las paredes retumbando de silencio. La lluvia. El diluvio. Los chorros restallando en las paredes húmedas. Los vidrios empañados. El alma estupefacta. El mundo. La garganta seca. El punzante y fijo dolor de pecho insoportable. EL corazón que estalla de repente. Los semáforos de nuevo.
III
Ni rastro halló. Ni pista que no indagara. En ocasiones era sencillamente feliz al saber que pisaba donde sus pasos dejaron huellas de barro. Fueron física y química, biología y matemáticas. Ciencias, exactas. Y ahora si te vas ya no seremos nada…
(10 marzo 2007)
Variaciones sobre un mismo tema
Sólo una pared separaba sus corazones y jamás se habían visto Calles paralelas, ciudad atroz de rostros incompletos. Pero ellos dos nunca se habían visto. Latían sus almas de amor, pasión y el fuego de sus corazones estallaba a raudales en cada esquina. Pero nunca se vieron.
Dormían tan cerca que sus sueños se entrelazaban cada noche dando volteretas por el universo, pero nunca se vieron.
Se buscaban como locos en los días vacíos, en los vagones del metro, se extrañaban y añoraban, pero nunca se vieron.
Cada noche se plantaban frente a frente, pared con pared, buscando canciones, escribiendo poemas y citándose en la Red con extraños que no eran ellos, porque ellos nunca, nunca se habían visto.
Sin embargo su amor mutuo y correspondido, completo y perfecto hubiera sido, si aunque sólo de lejos, tan solo durante un segundo hubieran alcanzado a divisarse. Pero nunca se vieron.
Ella de este lado y el del otro. Una pared medianera que separa el mundo. Escasos centímetros de ladrillo como si fueran abismos insondables. Vidas paralelas, calles trasversales. Camas que casi se tocan. Almas que en sueños se reconocen. Dolor, soledad, espesura frondosidad en el alma y nada. Vidas vacías, calles eternas, paradas infinitas de trenes subterráneos. Ojos que no ven y sin embargo, corazón que siente. Letargo en la mirada, pechos palpitantes y helados, no obstante. Imperfecta realidad asombrosa, juventud que pasa, madurez que llega, infantil deseo voraz de volver al amor que no acontece. Jamás convergieron las avenidas. No pudieron encontrarse.
Paredes colindantes, edificios idénticos, portales, escaleras, ascensores. Grifos que gotean, bañeras humeantes paralelas. Soledad espeluznante, hastío, dolor, mi amor he de salir a encontrarte. Y nada. Jamás viajaron en el mismo vagón, ni subieron al autobús a un tiempo. Jamás se toparon en una esquina, ni tomaron juntos café en ese bar con entrada y salida a las dos calles. Silencio. Costumbre. Días lentos e inhabitables. Y jamás en esta vida se encontraron.
(10 marzo 2007)
sábado, 21 de julio de 2007
Camino
Camino de regreso, camino sin retorno, camino hacia mi vera a la vera del camino. Camino a mi retorno. Retorno a mi camino. Camino a la llanura de mi alma so(´)la evaporándose en olas. Camino hasta la puerta. Hasta el zaguán de la avenida. Camino hacia el centro que ya no existe…. camino a la sombra del pinar, en la senda del manantial abandonado. Camino empinado cuesta abajo hasta mi corazón tranquilo. Camino solitario, camino improvisado. Camino a Roma irreversible, camino en llamas, camino, camino, camino, camino….
viernes, 6 de julio de 2007
jueves, 5 de julio de 2007
ConSQ entes con SENcUenCIAS (mirando atrás)

No te veré este mes, ni el que viene.... ni en septiembre, octubre o noviembre... no te voy a felicitar la navidad ni te desearé de nuevo un próspero año nuevo.
miércoles, 27 de junio de 2007
a galeras
Me dices "good bye" en tu nota, tan ricamente,
y no me hago a la idea de no volver a verte.
Si lo llego a saber, mimosa, no te bajo el puente,
me tiré de cabeza y me arrastró la corriente.
Este es mi destino,
al cabo de la calle estoy;
me siento como aquel ladrón
que busca su fortuna
en un callejón por donde nunca pasa nadie,
como un burro amarrado en la puerta del baile.
Mi primo, que tiene un bar, desde siempre me ha dicho,
y me consta que todo lo dice de muy buena fe:
tanto tienes, tanto vales; no se puede remediar.
Si eres de los que no tienen, a galeras a remar.
Y si sólo tengo amor,
qué es lo que valgo yo?
Si tengo ganas de bailar,
para qué voy a esperar?
Ahora necesito amor,
es mi única ambición;
como yo no sé bailar,
a galeras a remar.
Baila conmigo, amor,
que soy muy cariñoso, guapa,
que aunque muy chico y muy feo,
piloto de aeroplano soy.
Llévame al cine, amor,
y a comer un arrocito a Castellón.
Si total son cuatro días,,
"pa" qué vas a exprimirte el limón.
"Escolta", Piquer,
dame aire con tu abanico,
"que soc de Barcelona
i em moro de calor".
Si sólo tengo amor,
qué es lo que valgo yo?
Si tengo ganas de bailar,
para qué voy a esperar?
Ahora necesito amor,
es mi única ambición;
y como yo no sé bailar,
a galeras a remar.
Ahora necesito amor
domingo, 17 de junio de 2007
Vademecum (remedios de VillaDiego o keme las piro en castEllaNo)
di porque no lo has dicho antes tú,
que no podías más.
Dentro, de tu media sonrisa apagada,
he encontrado el pecado que hay,
y cómo podré amarte nunca más.
Juro que marcho lejos
de tu casa, y no sé
a dónde iré.
Yo te dejo ahora que puedo,
te dejo, no vendré a pedirte perdón,
pues has salido de mi corazón.
Juro que marcho lejos
de tu casa y no sé
a dónde iré.
Tiemblo al marcharme de un mundo sereno
y mi viaje termina en ti,
mas como podré amarte,
ahora di.
Juro que marcho lejos
de tu casa y no sé
a dónde iré.
Yo, te dejo ahora que puedo
te dejo ahora,
te dejo ahora que puedo,
ahora, ahora.
(Vado Via) 1973
nOOOOO!!!! no, no, nO ke_d_AndEn_Es NiKejas
Huyo por los andenes, certificando la muerte de algunos alquimistas.
Me delato por la comisura de tus labios fruncidos. Me voy y no lo siento. Me voy y no consigo entretenerme en la avenida.
Raudo el tren se avecina silbando y pasa de largo. Ese destino no era el tuyo ni el mio.
Cambio de anden. El viaje en sentido opuesto quizá sea lo único que quede con sentido en este viaje.
No llores.
Habértelo pensado antes.
Tantos billetes rotos. Tantas estaciones ni siquiera entrevistas.
Escogiste el punto de partida equivocado. Una palabra no vale nada, no vale de nada.
Construye un mundo de hadas si quieres, pero reafirma el deseo del príncipe encantado. Solo un deseo te pido. Sólo uno. Mas no das señales de vida.
Era sencillo. No había que recorrer montañas ni atravesar valles gélidos como dicen los cuentos. No te pedí heroicidades ni gigantes dragones para decorar mi ventana.
Te supliqué margaritas y me entregaste calles recién alquitranadas que me marean. Naturaleza muerta. Me entregaste el mayor desprecio pues mi deseo debió de parecerte poca cosa. Y el dolor que a mi me duele no lo entiendes.
Vas y vienes, vuelves y regresas para no decir nada. y lo que callas me hiela el alma.
Un simple deseo te pedí para demostrar que eras la rana encantada y que el hechizo había funcionado. Pero no.
Tu orgullo te ha vencido y el mio sigue intacto.
Regresaré sin tragedia al blanco y negro. Ya he matado al rojo.
Posiblemente no se retuerzan las vias de nuevo y los caminos de hierro no volveran a cruzarse.
Posiblemente regreses y yo ya me habré ido.
Posiblemente.
A Toda Prueba

Sé que me engañas, que me engañas. Que me envenenas de celos y de arrogancia. Sé que no es a él a quién invocas. Y que mi lengua azul te ha disparado infierno.
Sé que estamos solos en esta mañana arrepentida.
Y que no hay retorno a las espinas.
Sabes que te engaño, que en mi cama no reinas tú, que ahora hay otra en el lamento de tu llanto despistado.
Que no estás y que ya no me arrepiento.
Tu soledad, la mía, mi fe, la tuya, que se han quebrado.
Los juramentos vacíos nos acechan sonriendo entre las ramas, las sombras de las ramas en la pared multiplicándose a través del agujero de la persiana. Y la ventana cerrada. Caleidoscopio fantasma. Colores en blanco y negro, tambaleantes sombras.
Retorno sin retorno. Mi cuerpo sin tu cuerpo. Tu almohada sin mi almohada.
Desdibujamos deseos, despintamos las miradas.
Balbuceando deseos olvidados. Olvidando la infiel locura de amarnos eternamente.
Vamos a sentirnos libres. Después no sentiremos nada.
Mas hoy no me sale susurrar a otros labios.
Escuchar otras miradas.
Pero es que aún hoy no se cómo hacerlo.
Pero mañana.
Tal vez mañana.
La prueba al fin, un día u otro será superada.
Y nos despertamos abrazados a abrazos que no hemos dado.
Y volvemos a intentar encontrarnos en las baldosas del baño.
En las puertas entreabiertas.
En los ceniceros olvidados.
Pero ya no nos buscamos.
domingo, 10 de junio de 2007
nidentronifuera, equilibriosraros,
rumbos lejanos, cadenas rotas, huellas invisibles, corazones recompuestos, corazones intactos, puertas de una sola dirección en espirales aleatorias, puertas abiertas en líneas rectas segmentadas, qué camino qué destino, las lineas que nunca serán escritas, las que se repiten, dolor evaporable, transparente oscuridad, luz difusa, el sol anacrónica visión puntual que ya no existe, verdades inciertas, incertidumbres ciertas, muñecos vírtuales que habitan este episodio, realidad ¿externa, interna? que nunca ha sido, dimensiones en caños oxidados desprovistos de manantiales de horas, horas petrificadas ante tu rostro estupefacto que ya no miro, diamantes rotos de un soplo, imposiblesirrompiblesburbrujasirrompiblesimposibles,
sábado, 9 de junio de 2007
fuera de mi
Album: Unplugged
Canción: Fuera de mi
Lentamente desvanezco y uso el viento de pretexto
Mi cabeza rueda en la escalera
Las miradas cínicas barren detalles que al final del día morirán,
Y digo : “ Todo se me escapa un paso más allá”.
Fuera de mí
En el umbral del mundo
Sin necesidad de entrar
Fuera de mí
Perdido en otro rumbo
Sin necesidad de volver.
Me encontré en un balcón
Con un ángel celestial que me devolvió mi cabeza
Me explicó cómo encontrarla cuando se desprende el alma
Conectándola a mi corazón
Y digo : “Todo se me escapa un paso más allá”.
Fuera de mí
Perdido en otro rumbo sin necesidad de volver
Solté los lazos que me atan fuera de mí.
Cuando el día se agotó
Sentí que era tiempo de regresarle pasos al camino
Pregunté de vuelta si todavía existía el amor
Nadie se digno a contestar.
Fuera de mí
En el umbral del mundo
Sin necesidad de entrar
Fuera de mí
Perdido en otro rumbo
Sin necesidad de volver
Solté los lazos que me atan
Dejando huellas que pisan
Fuera de mí.
jueves, 7 de junio de 2007
Esperando... (la función debe continuar aunque el actor se muera)

la trastienda
En la trastienda del desamor ocultos los sinsabores, desde la trastienda del amor disfrutaré de tu locura, en la trastienda del amor ya no hay pasajes para la lujuria.
domingo, 3 de junio de 2007
AdióseS
Solo quería dejarte saber que...
Quizás no es la mejor forma, pero...
Que de la misma forma que yo
respete tu primer adiós…
Espero que tu también respetes que...
Eh, eh.
Que esta vez soy yo el que quiero irme...
Y que solo espero que puedas reconocer...
Y encontrarte algún día contigo misma...
Y que reconozcas una sola cosa...
Que yo soy el único que te ha amado."
Adiós.
Adiós me fui lejos de ti
Nade lo que llore pero llegue,
solo quise antes de marcharme
Decirte que algún día volveré amar
Y si hasta ese día he de llorar
No sabrás de mi te lo puedo asegurar
Y si algún día las cosas andan mal
Y necesitas un hombro donde llorar
Podrás llamar...
Quizás querrás que regrese...
Y será tarde ya...
(Será tarde ya)
Quizás querrás que regrese...
Y será tarde ya...
(Será tarde ya)
Adiós me fui lejos de ti
Nade lo que llore pero llegue,
solo quise antes de marcharme
Decirte que algún día volveré amar
Y si hasta ese día he de llorar
No sabrás de mi te lo puedo asegurar
Y si algún día las cosas andan mal
Y necesitas un hombro donde llorar
Podrás llamar...
Quizás querrás que regrese...
Y será tarde ya...
(Será tarde ya)
Quizás querrás que regrese...
Y será tarde ya...
(Será tarde ya)
"Y yo reconozco una cosa, que...
Quizás pasara el tiempo y yo...
No encuentre con quien compartir...
Pero seguiré luchando...
Pero a esta guerra tuya y mía.
Ya no le puedo decir más que si.
Seguiré mi camino, sigue el tuyo."
Adiós.
Será tarde ya...
Será tarde ya...
Será tarde ya…
Será tarde ya...
Será tarde ya...
Será tarde ya...
Será tarde ya...
Eliel!
Adiós.
sábado, 2 de junio de 2007
Equipaje de largo recorrido: ida y vuelta

Este viaje de ida y vuelta a la desesperanza. Llegar y que no estés. Llegar y ya te has ido. Saber que te seguiré echando de menos. Coger la carretera sin pensarlo, no soltar el acelerador, no comer, no dormir mientras dure la partida. Estoy llegando a tu portal, llamo a tu puerta y ya te fuiste. Otra vez las sorpresas se derrumban y el destino quiere que no te vaya a encontrar en esta calle. ¿Donde estás?
Estoy aquí, quise venir a buscarte de improviso. Quise que no te escaparas si te anunciaba mi llegada. Llamo a tu puerta y nadie responde. Veo el paisaje enorme, los edificios desplomándose y esos rostros que nunca he conocido. ¿Donde estás?
Suena el teléfono. Qué decirte... no puedo reconocer esta derrota... Tuve que salir de viaje de improviso..., al fin contesta, ... una emergencia. ¿Y tú donde te encuentras? Oh yo.... yo también estoy fuera, me llamo una amiga para pasar el fin de semana en Aragón- contestó ella.
domingo, 27 de mayo de 2007
Ciencia Ficción
Vamos construyendo nuestra historia a golpe de tecla en este siglo confuso. Somos los pasajeros del ayer cuando en blanco y negro se vislumbraba el futuro. Pasado de pan y quesitos, colacao en las tardes de radio escuchando las voces de extraños que a veces aún recuerdo.
...ya sabes: yo también tampoco...
sábado, 12 de mayo de 2007
más letras ajenas:
Por el East River y el Bronx
los muchachos cantaban enseñando sus cinturas,
con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo.
Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas
y los niños dibujaban escaleras y perspectivas.
Pero ninguno se dormía,
ninguno quería ser el río,
ninguno amaba las hojas grandes,
ninguno la lengua azul de la playa.
Por el East River y el Queensborough
los muchachos luchaban con la industria,
y los judíos vendían al fauno del río
la rosa de la circuncisión
y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados
manadas de bisontes empujadas por el viento.
Pero ninguno se detenía,
ninguno quería ser nube,
ninguno buscaba los helechos
ni la rueda amarilla del tamboril.
Cuando la luna salga
las poleas rodarán para tumbar el cielo;
un límite de agujas cercará la memoria
y los ataúdes se llevarán a los que no trabajan.
Nueva York de cieno,
Nueva York de alambres y de muerte.
¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla?
¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo?
¿Quién el sueño terrible de sus anémonas manchadas?
Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman,
he dejado de ver tu barba llena de mariposas,
ni tus hombros de pana gastados por la luna,
ni tus muslos de Apolo virginal,
ni tu voz como una columna de ceniza;
anciano hermoso como la niebla
que gemías igual que un pájaro
con el sexo atravesado por una aguja,
enemigo del sátiro,
enemigo de la vid
y amante de los cuerpos bajo la burda tela.
Ni un solo momento, hermosura viril
que en montes de carbón, anuncios y ferrocarriles,
soñabas ser un río y dormir como un río
con aquel camarada que pondría en tu pecho
un pequeño dolor de ignorante leopardo.
Ni un sólo momento, Adán de sangre, macho,
hombre solo en el mar, viejo hermoso Walt Whitman,
porque por las azoteas,
agrupados en los bares,
saliendo en racimos de las alcantarillas,
temblando entre las piernas de los chauffeurs
o girando en las plataformas del ajenjo,
los maricas, Walt Whitman, te soñaban.
¡También ese! ¡También! Y se despeñan
sobre tu barba luminosa y casta,
rubios del norte, negros de la arena,
muchedumbres de gritos y ademanes,
como gatos y como las serpientes,
los maricas, Walt Whitman, los maricas
turbios de lágrimas, carne para fusta,
bota o mordisco de los domadores.
¡También ése! ¡También! Dedos teñidos
apuntan a la orilla de tu sueño
cuando el amigo come tu manzana
con un leve sabor de gasolina
y el sol canta por los ombligos
de los muchachos que juegan bajo los puentes.
Pero tú no buscabas los ojos arañados,
ni el pantano oscurísimo donde sumergen a los niños,
ni la saliva helada,
ni las curvas heridas como panza de sapo
que llevan los maricas en coches y terrazas
mientras la luna los azota por las esquinas del terror.
Tú buscabas un desnudo que fuera como un río,
toro y sueño que junte la rueda con el alga,
padre de tu agonía, camelia de tu muerte,
y gimiera en las llamas de tu ecuador oculto.
Porque es justo que el hombre no busque su deleite
en la selva de sangre de la mañana próxima.
El cielo tiene playas donde evitar la vida
y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora.
Agonía, agonía, sueño, fermento y sueño.
Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía.
Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades,
la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises,
los ricos dan a sus queridas
pequeños moribundos iluminados,
y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada.
Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo
por vena de coral o celeste desnudo.
Mañana los amores serán rocas y el Tiempo
una brisa que viene dormida por las ramas.
Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,
contra el niño que escribe
nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos
que beben con asco el agua de la prostitución,
ni contra los hombres de mirada verde
que aman al hombre y queman sus labios en silencio.
Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,
de carne tumefacta y pensamiento inmundo,
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño
del Amor que reparte coronas de alegría.
Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos
gotas de sucia muerte con amargo veneno.
Contra vosotros siempre,
Faeries de Norteamérica,
Pájaros de la Habana,
Jotos de Méjico,
Sarasas de Cádiz,
Ápios de Sevilla,
Cancos de Madrid,
Floras de Alicante,
Adelaidas de Portugal.
¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!
Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores,
abiertos en las plazas con fiebre de abanico
o emboscadas en yertos paisajes de cicuta.
¡No haya cuartel! La muerte
mana de vuestros ojos
y agrupa flores grises en la orilla del cieno.
¡No haya cuartel! ¡Alerta!
Que los confundidos, los puros,
los clásicos, los señalados, los suplicantes
os cierren las puertas de la bacanal.
Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson
con la barba hacia el polo y las manos abiertas.
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.
Duerme, no queda nada.
Una danza de muros agita las praderas
y América se anega de máquinas y llanto.
Quiero que el aire fuerte de la noche más honda
quite flores y letras del arco donde duermes
y un niño negro anuncie a los blancos del oro
la llegada del reino de la espiga.
Federico García Lorca
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